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AcequiasValle de Lecrín · Granada
Guía

Qué ver

Se recorre entero andando en una mañana. Calzado cómodo: casi todo está en cuesta.

01

La iglesia parroquial

Torre de la iglesia parroquial de Acequias, con su veleta de hierro forjado
La torre, de dos cuerpos, rematada por una veleta del siglo XVIII.

Es el edificio principal del pueblo. Se levantó a mediados del siglo XVI —las obras se sitúan entre 1546 y 1551— y responde al modelo de iglesia granadina de la época: planta rectangular de una sola nave, sin capilla mayor diferenciada, con torre de dos cuerpos rematada por una veleta de hierro forjado del XVIII.

Lo que hay que mirar es el techo. Conserva una armadura de tradición mudéjar, de limas moamares, con tirantes pareados y lazo de ocho. Dentro hay retablos policromados en buen estado, dedicados a San Antón —patrón del pueblo—, San José y San Andrés. El templo fue saqueado durante la rebelión morisca.

02

Molino del Sevillano

Interior del Molino del Sevillano con la maquinaria de molienda
Restaurado a finales de los noventa, hoy es museo del agua.

El molino, del siglo XVI, se restauró a finales de los noventa dentro de un programa europeo, con apoyo de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento de Lecrín. Hoy funciona como museo y centro cultural, con una exposición permanente sobre el agua y los molinos en el Mediterráneo: de dónde sale la energía hidráulica, cómo son los mecanismos de molienda y en qué consistía el oficio de molinero.

Perteneció a la familia de doña María de Blanes. Es la pieza que más renombre ha dado al pueblo fuera de la comarca y forma parte de la ruta de los Molinos del Valle de Lecrín, que se puede hacer andando, en bicicleta de montaña o a caballo.

Horario: se ha venido abriendo los domingos por la mañana, con visita gratuita. Los horarios de un museo pequeño cambian con frecuencia; confírmalo en el Ayuntamiento de Lecrín antes de ir expresamente.

03

Lo demás del casco

Molino de torre del Pago del Olivón, sin restaurar

Molino del Pago del Olivón

Molino de torre para obtener aceite, hermano del de Mondújar y uno de los mejores ejemplos de su tipo en el valle. Está sin restaurar y se nota, pero por eso mismo se entiende mejor cómo estaba construido. Se llega por camino desde el pueblo.

Fachada de la casa señorial de la familia Blanes

Casas señoriales

El casco conserva varias casas grandes de las familias que concentraban la propiedad de la tierra. La más conocida es la de la familia de doña María de Blanes, rehabilitada en estilo inglés. Se ven desde la calle: son viviendas particulares.

Calle estrecha y encalada del casco antiguo, en cuesta

Los aljibes y las calles

Hacia levante, por donde el pueblo se fue extendiendo, quedan restos de dos antiguos aljibes. Merece la pena perderse un rato por el casco: calles estrechas, empinadas y blancas, con el sonido del agua apareciendo y desapareciendo según dónde estés.

04

Las vistas

Tres que no fallan.

Desde la carretera de Dúrcal

Antes de bajar al Torrente

El pueblo por delante, el Cerro Alto encima y Sierra Nevada al fondo.

Hacia el barranco

Con Nigüelas enfrente

Las huertas en medio y el pueblo vecino al otro lado. A última hora de la tarde es cuando mejor está.

Desde la ladera

Subiendo a Sierra Nevada

Por carriles aptos para vehículo. Desde arriba se abarca el valle entero encajado entre los conglomerados.

05

Cerca

Nigüelas está enfrente, al otro lado del barranco, y tiene una almazara histórica visitable. Mondújar conserva termas romanas. Béznar guarda la tradición de los Mosqueteros del Santísimo Sacramento, declarada Bien de Interés Cultural. En un radio de diez kilómetros hay material para varios días.