El agua sigue corriendo
Un sistema de riego de época andalusí que todavía funciona, con las acequias a cielo abierto por las mismas trazas de hace mil años. Se oye al andar por las calles.
del árabe as-sāqiya, «la que da de beber»
Cien vecinos a 869 metros, colgados entre el río Torrente y el barranco del Pleito. El pueblo se llama como el canal que lo riega, y ese canal sigue corriendo.
Acequias es una pedanía del municipio de Lecrín, en la parte oriental del Valle de Lecrín, al sur de Granada. Es el más alto de los siete núcleos del municipio.
Está asentado sobre una colina aluvial que el cerro Gordo resguarda de los vientos que bajan de Sierra Nevada. No de todos: una de sus calles se llama de los Cuatro Vientos y el nombre no es decorativo.
Fue municipio propio hasta 1967. Ese año se fusionó con Chite, Mondújar, Murchas y Talará para formar Lecrín, al que seis años después se sumaría Béznar. El ayuntamiento está en Talará.

No hay aquí un monumento que justifique el desvío por sí solo. Lo que hay es un pueblo pequeño que conserva casi todo lo que tenía.
Un sistema de riego de época andalusí que todavía funciona, con las acequias a cielo abierto por las mismas trazas de hace mil años. Se oye al andar por las calles.
Iglesia del siglo XVI, dos molinos, casas señoriales y los restos de dos aljibes. Una mañana basta, y no vas a compartirlo con nadie.
Bajando de Dúrcal, antes de cruzar el Torrente: el caserío blanco por delante y las cumbres de Sierra Nevada al fondo. La gente para el coche para mirar.
La advertencia: no hay dónde comer en el pueblo. Trae algo o cuenta con bajar a Talará o Dúrcal.
Acequias perdió población durante toda la segunda mitad del siglo XX, como casi todo el valle. La tendencia se giró cuando empezaron a llegar residentes del centro y norte de Europa —británicos sobre todo— que compraron y rehabilitaron casas del casco antiguo.
Hoy conviven dos pueblos en el mismo sitio: el de las familias de siempre y el de quienes llegaron buscando exactamente esto.
El pueblo no toma el nombre de un santo, ni de un señor, ni de un accidente del terreno, sino del canal que lo hizo posible.
Todavía no hay experiencias publicadas. Si conoces el pueblo, la primera puede ser la tuya.
A 869 metros el tiempo no es el de la costa ni el de Granada. En enero hiela y el viento corta; en verano las noches refrescan. Conviene mirarlo antes de subir.
Ahora mismo 17°, casi despejado.
Previsión de Open-Meteo, bajo licencia CC BY-NC 4.0. Se actualiza cada hora y media. Para avisos oficiales, consulta la AEMET.
Por la A-44 (Granada–Motril), salida hacia Dúrcal o Talará, y desde ahí carretera local. Desde Dúrcal son 5 km; desde Talará, 3. El acceso desde Dúrcal cruza el río Torrente y es el más bonito.
No hay transporte público directo hasta el núcleo: lo práctico es llegar en coche. Aparcar dentro del casco es complicado, con calles estrechas y en cuesta, así que deja el coche a la entrada del pueblo y sube andando.
Los horarios reales, dónde aparcar de verdad, a qué hora está mejor la luz. Eso no sale en las guías: lo sabe quien ha estado.